El lenguaje de esta pieza surge de una mezcla explosiva: danza callejera africana y estadounidense, posmodernismo, pero también artes marciales, baloncesto y fútbol, todo descansando sobre la formación técnica que cada intérprete aporta. Con Radioactive Practice, la coreógrafa estadounidense Abby Zbikowski subvierte las expectativas y rinde homenaje al esfuerzo y al instinto de supervivencia. El escenario de cuatro lados coloca al público lo más cerca posible de los seis bailarines, que continúan empujando sus límites, tanto físicos como mentales — una experiencia intensa, inquietante y a menudo extática que sonda las contradicciones de nuestro tiempo. Las secuencias vuelan a toda velocidad, cada movimiento pensado y ejecutado como si la vida o la muerte estuvieran en juego.
La artista senegalesa Momar Ndiaye es la dramaturgista de esta obra impactante. El golpe de las zapatillas en el suelo, los respiros cortos, los suspiros de agotamiento, los ánimos que los bailarines se lanzan unos a otros como si estuvieran entrenando, forman una extraña partitura, un ritmo que el ojo capta antes que el oído. Tanta energía gastada — ¿y para qué, al final? "Estamos aquí por ustedes", grita una voz desde el otro lado del escenario. ¿No es exactamente eso lo que todos anhelamos escuchar?